16 mayo 2010

Zumbidos en el Moncayo



El paseo por el encinar de las Hoyas se ha interumpido por el zumbido de una nube de abejas. De repente me he visto envuelto y he sentido pánico. Ya no veía los espinos ni las jaras en flor. Solo el zumbido de miles de abejas.


Mi hermano me ha calmado y ha observado a su alrededor.

-Es un enjambre que trata de instalarse en algún lugar próximo, me ha dicho tranquilo. Mira, creo que es en aquella aliaga. Ven. Vas a tener suerte.

En efecto, unos minutos más tarde formaban dos bolas del tamaño de un balón.

-Hay dos reinas. Voy a por una caja.

Natalia se ha acercado como si estubiera en casa. Ha metido la mano en mitad de la bola de abejas. Ha jugado con ellas. Me temblaban las piernas mientras disparaba la cámara sin apenas enfocar tratando de captar la emoción del momento. A sus 10 años siente y vive la naturaleza de forma envidiable. Su padre convierte la vida para ella en pura magia. Mi hermano es un genio y una de las mejores personas que conozco. Nos endulza la vida con su miel, sus chistes, su cariño.

¡Qué delicia de domingo!

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