31 marzo 2010

Expo Paisajes 2014 y la renovación urbanística del Este de Zaragoza

Expo Paisajes 2014 es una propuesta de renovación profundamente integrada en la estructura misma de la ciudad y no un enclave aislado o proyecto polarizado desprovisto de razón social. A escala de la ciudad, el proyecto está integrado en la operación urbanística del este de Zaragoza, próxima al centro urbano, y supone una gran renovación urbana que pivota sobre el río Ebro y su entorno. Es una propuesta de renovación profundamente integrada en la estructura misma de la ciudad y no un enclave aislado o proyecto polarizado desprovisto de razón social.
Es mucho más que una intervención urbanística en la que primen los aspectos formales y estéticos. El proyecto, lejos de estar atrapado en una lógica predominante morfológica de asignación de usos de suelo, arquitectura urbanas y dotación de infraestructuras, se rige por criterios estratégicos: nuevas formulas de gestión, eficiencia, usos mixtos, calidad ambiental y oportunidades de empleo de calidad.

Que entre el paisaje.



Vivir el paisaje, sentirlo en lo más profundo, es la forma de recibir lo mejor del legado de la historia para afrontar los desafíos del futuro. Hay que abrirse al paisaje para que nos penetre por los sentidos: verlo, gustarlo, oírlo, tocarlo y olerlo hasta que nos toque el alma y despierte el sentido de pertenencia al lugar. Hay que leer e interpretar su significado. Sólo así, entendiendo la unidad indisoluble de la naturaleza y la cultura, puede afrontarse el reto diario de mejorar la calidad de vida de hoy y del mañana.
Expo Paisajes 2014, la primera exposición internacional de horticultura en el Mediterráneo, es un encuentro internacional que procura la transferencia de conocimientos, el intercambio de experiencias innovadoras y la exhibición de la capacidad productiva y la estructura empresarial en todos los aspectos de la horticultura.

Zaragoza y el paisaje

El nuevo paisaje de Zaragoza muestra su capacidad  como lugar de encuentro


No es insignificante que Zaragoza abra nuevamente sus ventanas al mundo como sede para celebrar la Expo Paisajes 2014 con el tema Paisajes para la vida. La diversidad ecológica de su territorio y la profunda huella cultural de más de 2000 años de gestión del agua la acreditan como sede idónea de un evento tan singular.
En efecto, en la Cuenca del Ebro, se encuentran los glaciares activos más meridionales de Europa, los desiertos más septentrionales de Africa y uno de los más significativos deltas mediterráneos. Estos singulares paisajes del agua están tejidos por la red hidrográfica del Ebro y sus afluentes con bosques noratlánticos, encinares y maquias mediterráneas, cultivos de secano, humedales, nuevos regadíos, huertas y arrozales.
Los restos arqueológicos de las infraestructuras hidráulicas y las trazas de las centuriaciones romanas, los azudes, las acequias y los higrónimos árabes todavía en uso, el sagrado respeto a los turnos y derechos de riego, las huertas próximas a los núcleos de población, los caminos que conectan el territorio, las esperanzas, conflictos y logros contemporáneos basados en la reactivación de la producción agrícola, los usos emergentes... son una muestra de la riqueza cultural acumulada en torno al paisaje. Un paisaje que nos invade por los sentidos y llega a lo más profundo provocando sentimientos de pertenencia a un lugar. Un paisaje que se refleja en la dieta mediterránea, sabrosa, diversa y sana.
Zaragoza es el centro geográfico de la Cuenca del Ebro y capital de la comunidad autónoma de Aragón. La ciudad de Zaragoza nació hace más de 2000 años del encuentro entre el agua fecunda del Ebro y una de las arterias de comunicación más importantes de la Península Ibérica. El cruce entre el elemento natural y la infraestructura humana ha marcado una posición privilegiada en el territorio desde el momento de su fundación hasta el presente.
Zaragoza, robusta en sus infraestructuras y equipamientos, busca ahora mostrar su capacidad productiva y empresarial en todos los aspectos de la horticultura y seducir con los encantos de una ciudad con alta calidad de vida y un paisaje hermoso en sus espacios públicos
La difusión y reconocimiento de estos valores es el objetivo de Expo Paisajes 2014.

La sostenibilidad, el desafío creativo del s XXI

Cerrar los ciclos naturales para garantizar la renovación de los recursos.


Los avances tecnológicos del s XX crearon el espejismo de que por fin se podía dar cumplimiento al mito de dominar la Tierra. Pero junto con grandes logros, aparecieron los graves desequilibrios ecológicos y sociales derivados del despilfarro en la administración de los ciclos energéticos y la desigualdad en el acceso a los bienes de las sociedades contemporáneas. La patética debilidad de los ídolos gigantes con pies de barro tiene su manifestación en el cambio climático y ambiental o en las terribles catástrofes de carácter estrictamente antropogénico que azotan nuestro mundo.


Una vez más, el ser humano ha sido expulsado del mítico paraíso del ecosistema domesticado y debe enfrentarse al reto de intervenir en la creación de un mundo inacabado. Un reto lleno de incertidumbres en el que los problemas ecológicos alcanzan escala planetaria y en el que el valor del cambio se convierte en elemento estructurante del devenir humano. La incertidumbre es el desierto que atravesar en el siglo XXI y, frente a ella, la flexibilidad debe ser guía del pensamiento y de las actuaciones. Los logros tecnológicos sólo serán maná para una mínima parte de la humanidad si no van unidos a un fluir equitativo de la riqueza. Los procesos de concertación, a pesar de todas sus dificultades, deberán substituir a las confrontaciones bélicas, respuesta tan primitiva como ineficaz. No hay una meta, es un proceso iterativo que debe conducir a la solidaridad de las generaciones presentes con las futuras, es esa utopía o necesidad inalcanzada pero posible que llamamos sostenibilidad.
 
El fluir equitativo de la riqueza.

22 marzo 2010

AGUA PARA SIEMPRE

Somos agua …

El agua determina el ámbito de la vida. Está en la atmósfera como componente del aire y las nubes, impregna las rocas y suelos, discurre y se reserva en la superficie y corteza terrestre, es parte esencial de los seres vivos, interviene en todos los procesos de la dinámica de la envoltura de la vida. Donde no hay agua no hay vida.

La cantidad total de agua en el Planeta no varía.

Durante millones de años, desde mucho antes de la aparición del ser humano, la misma agua ha sido hielo glaciar, nieve, nube, aire, río, lago, mar, océano, árbol, hierba, animal… en un ciclo permanente que se regenera animado por la energía del sol y la geodinámica terrestre.

Pero el agua es un recurso renovable y limitado para el ser humano:

los glaciares retroceden aceleradamente

Los ríos se secan.

Las reservas subterráneas disminuyen.

Los lagos se reducen.

La calidad de agua empeora.

El Cambio Climático acentúa la crisis del agua alterando el balance energético y sus consecuencias a escala mundial y modificando las entradas y salidas de agua en el subsistema cuenca.

El ser humano ha usado el agua desde siempre para satisfacer sus necesidades y deseos.

La sed ha sido el motor de avances culturales extraordinarios.

La necesidad de agua para beber, producir, disolver o evacuar desechos ha estimulado la inteligencia humana y ha obligado a realizar esfuerzos extraordinarios, exigiendo la organización de los trabajos y la estructuración de las sociedades .

Las distintas civilizaciones han dejado significativos testimonios de sus logros frente a los desafíos del agua en cada momento histórico: códigos y normas jurídicas, obras de ingeniería hidráulica, paisajes y territorios ordenados en función del agua, ritos y fiestas que celebran el devenir cíclico de la vida .

Los avances tecnológicos del s XX crearon el espejismo de que por fin se podía dar cumplimiento al mito de dominar la Tierra. Pero junto con grandes logros, aparecieron los graves desequilibrios ecológicos y sociales derivados del despilfarro en la administración de los ciclos energéticos y la desigualdad en el acceso a los bienes de las sociedades contemporáneas.

La escasa concienciación sobre la naturaleza e intensidad de los impactos en el ciclo hidrológico, la excesiva confianza en las acciones de tipo estructural y no estructural, la percepción incorrecta de los riesgos o la dispersión de competencias administrativas alejan al ciudadano de la correcta comprensión del problema y de la necesaria modificación de su comportamiento respecto al agua.

En el siglo XXI, el desafío del agua se renueva. El incremento de la población mundial que necesita más agua y más alimentos, el aumento del consumo –y del despilfarro- de las sociedades llamadas civilizadas, la ineficacia de sistemas obsoletos o deficientes, el desequilibrio entre la oferta y la demanda del recurso en numerosas partes del mundo, la degradación de los sistemas hídricos y la correspondiente mengua de la capacidad de regeneración de los recursos de agua disponible y apta para el desarrollo humano, y el cambio climático que acelera y agudiza la crisis ambiental, obligan a las sociedades contemporáneas a repensar sus ideas y comportamientos.

El gran desafío del agua exige un cambio en el paradigma cultural. La naturaleza del objeto de nuestras intervenciones requiere adoptar una visión global e integradora del agua y el ser humano como sistema complejo sujeto a incertidumbres y comportamientos caóticos, muy lejos de lógicas lineales, planteamientos sectoriales o de enfoques sometidos al estrecho corsé de las disciplinas académicas o competencias administrativas.

Somos agua. Vivimos en interacción con el agua. El cuidado del medio determina nuestra vida. Pertenecemos a la naturaleza, tenemos inteligencia y sentido moral, en consecuencia somos responsables de contribuir a la construcción de este mundo inacabado que heredarán nuestros hijos sin hipotecar su futuro.

AGUA PARA SIEMPRE




20 marzo 2010

El Ebro en Zaragoza: de cauce-barrera a lugar de encuentro y representación


La necesidad y oportunidad de la recuperación del cauce y las riberas del Ebro en Zaragoza creció en la misma medida que la preocupación por el ambiente saludable y la sensibilidad por el paisaje y sus valores estéticos, simbólicos e identitarios.
Las obras públicas en el Ebro son equipamientos fuertes y estructurantes, concebidos pensando en obras "para toda la vida" teniendo en cuenta las necesidades del mañana más que en las del ayer, la complementariedad de diversas funciones y los deseos y aspiraciones del conjunto de la población. La rentabilidad económica y social de las infraestructuras ribereñas es función de la polivalencia y de su aptitud para satisfacer el abanico más amplio posible de gustos y necesidades del mayor número posible de usuarios que se convierten así en clientes de las prestaciones ofrecidas por el lugar.
Los objetivos básicos del proyecto realizado en el Ebro consisten en devolver la naturalidad del paisaje y aprovechar de las energías del sistema natural (conservación de los sotos, retirada de motas); mantener y potenciar el patrimonio cultural (ej. San Lázaro, intervenciones artísticas); procurar la diversidad en la forma y en el tratamiento de los distintos tramos en función de sus características naturales y culturales; primar la calidad en el diseño y explotación de las infraestructuras (el kioskos); facilitar la accesibilidad al espacio y la continuidad de los paseos; promover e integrar funciones múltiples y compatibles para satisfacer los gustos y necesidades de los ciudadanos; garantizar su rentabilidad en términos ecológicos, sociales y económicos.
El corredor urbano del Ebro constituye ya la espina integradora de la ciudad histórica de la margen derecha y de la ciudad emergente de la margen izquierda, de modo que el río se ha conviertido en lugar de confluencia entre las diferentes fuerzas urbanas que han acabado convirtiendo lo que fue un cauce-barrera en lugar de encuentro, las riberas vacías en espacios de representación, pletóricos de actividad y de personas de toda clase y condición, los necesarios diques frente a las inundaciones en parques lineales, los paisajes del olvido en el espejo donde la ciudad se mira y se reconoce.

16 marzo 2010

La ciudad apacible

Los valores estéticos y simbólicos hacen nuestras ciudades únicas e irrepetibles

Quien se sumerja en cualquiera de nuestras ciudades se encontrará con un laberinto de mitos -cristalización esencial de las relaciones entre el hombre las fuerzas naturales y el ambiente-, de sensaciones, de imágenes, de olores, de intuiciones, de presentimientos y de emociones difíciles de codificar y expresar pero que subyacen en el substrato arcáico de toda ciudad mediterránea. Nuestras ciudades tienen un profundo sentido estético y simbólico que debe tenerse en cuenta para no perder la herencia cultural que las hace únicas, tremendamente ricas e irrepetibles en el mundo.

Al tratar de factores intangibles como actitudes, creencias, esquemas culturales, valores simbólicos, estéticos, afectivos y de identidad, modos de vida,... no pueden aplicarse, casi nunca, en su análisis técnicas objetivas o cuantitativas y resultan difíciles de medir y comunicar de modo operativo. Sin embargo, como preconiza el Programa MaB de la UNESCO, son precisamente estas nociones las que hay que comprender mejor si se quiere una transformación, un verdadero cambio, que permita construir una ciudad apacible.