Zaragoza se ha visto obligada a renunciar a la celebración de
la exposición internacional de horticultura, Expo Paisajes 2014, por la que
habíamos trabajado con tanto entusiasmo y en la que habíamos puesto tantas
esperanzas. Los recortes presupuestarios son brutales en todos los estamentos
de la administración pública, los ingresos se han reducido drásticamente
conforme con al descenso de la actividad económica, las empresas padecen
serios problemas financieros y el paro se ha cebado sobre todo en las clases
menos pudientes y los jóvenes. En este contexto económico y social, muchos no
han comprendido el significado de Expo Paisajes como dinamizador de la economía
sino que la han visto como una carga insoportable. Quizás no hemos sido capaces
de transmitir el mensaje con la suficiente pedagogía política. Otros muchos no
han querido oir teniendo oidos, ni entender teniendo inteligencia por que solo
miraban sus intereses políticos o económicos particulares. Los medios han
disfrutado destruyendo la "Expo Nabo" como un burro en un patatar. Finalmente están
los tontos útiles, los que se oponen por oficio y obtienen algún pequeño
beneficio, haciendo el caldo gordo a los de siempre.

En estas circunstancias, ha sido imposible seguir. Paisajes 2014 se llevó a cabo con más inteligencia que recursos, con más ilusión que apoyos y ... hemos perdido en una competición que siempre fue difícil contra la crisis económica y los oportunistas, amargados, cenizos y envidiosos que viven de ella. Hemos perdido una oportunidad gestda desde el 2004 y ganada en el 2008, pero nos deja un rico filón cargado de ideas y propuestas para mejorar el atractivo de la ciudad, incrementar el empleo verde, convertir los descampados en huertos, crear circuitos para la salud, el deporte y el esparcimiento. Se ha roto el despertador de
2014, pero Zaragoza no se puede dormir. Quiero que no me abandones, cariño, al alba.