30 enero 2010

La Huerva ¿Flor de un día?

El río discurre en la sombra prácticamente inaccesible. La calidad de sus aguas ha mejorado notablemente en los últimos años gracias a las depuradores.

La visión de las entrañas de la Gran Vía ha despertado la memoria y los deseos de integrar la Huerva en la ciudad. Arquitectos, artistas, algún buen jardinero y numerosos ciudadanos han puesto su imaginación al servicio de la idea de dejar descubierto el río en este tramo y han suscitado un apasionado debate. Para unos el objetivo es el debate (éstos no me interesan), para otros el debate es un instrumento para mejorar el proyecto conectando con las aspiraciones y deseos de la mayor parte de los usuarios del espacio. Kilómetros de la Huerva al descubierto en el espacio urbano han permanecido y permanecen tan invisibles como el tramo de la Gran Vía enterrado. El interés suscitado por el descubrimiento del río en la Gran Vía debe llevarnos al descubrimiento y puesta en valor de los tramos abiertos que permanecen enterrados en el olvido. Las sugerencias y buenas ideas germinarán con mayor facilidad en los tramos que no están sujetos a las duras servidumbres de la Gran Vía. El Plan Director del Huerva en proceso de realización es un buen escenario para propuestas innovadoras que transformen la grieta inaccesible e insegura del Huerva urbano en un nuevo espacio para el encuentro y disfrute ciudadano en y con la naturaleza.Que el debate no se quede en flor de un día, queda mucho Huerva por descubrir.

Parque en la riberas escarpadas de la Gave de l´Aspe en Oloron-Sainte Marie

29 enero 2010

Encuentros en la montaña


Hoy hemos dado un paseo con la intención de que Irene viera las morrenas de Aratorés y Castiello. Se ha quedado alucinada cuando ha reconocido las dimensiones del glaciar que las formó. De regreso, nos hemos encontrado con Agustín, el molinero que todavía a sus 85 años ha molido esta mañana cuatro sacos. Hace dos años falleció su mujer y vive solo asistido por una persona. Sus hijos estudiaron carreras superiores y viven fuera en la ciudad, pero están siempre pendientes de él y le visitan con frecuencia. Entienden que Agustín quiera vivir en su casa. He encontrado una complicidad entrañabe en las miradas y palabras cruzadas con su hijo. Lo que pretendía ser una lección de geografía física ha resultado una deliciosa lección de geografía humana. Agustín nos ha regalado su amistad en el día de San Valero. Para recordar.

En la frialdad y soledad de la montaña es precioso que te abran la puerta y el corazón.

El paisaje: Una mirada al mundo desde la sensibilidad y la inteligencia.

El paisaje es la información que percibimos, comprendemos y sentimos del conjunto de elementos naturales y culturales de un lugar determinado. Es importante saber mirar, escuchar, tocar y gustar para poder comprender y disfrutar del paisaje.

Yo nací y crecí a los pies del Moncayo, 2.315 m. Subí muchas veces a su cumbre midiendo mis fuerzas con sus fuertes pendientes, compitiendo con mis compañeros de excursión, oliendo los pinos silvestres, gustando sus chordones, bebiendo sus aguas heladas y sintiéndome grande cuando coronaba sus cimas.

También lo dibujé, pinté y fotografié tratando de registrar sus luces, sus colores azules y rosas, sus encendidos atardeceres, sus cumbre canas seis meses al año, sus brumas peinadas por los pinos negros…

Pasados los años, siendo estudiante de Geografía en la Universidad, volví al Moncayo con mis amigos de infancia. Remontada la Peña del Cucharón, donde el bosque se aclara, comencé a exclamar emocionado: ¡un circo!, ¡un circo!... Mis amigos no comprendían aquella súbita excitación ante la contemplación de un paisaje que había visto mil veces. Tuve que explicar que acababa de descubrir un antiguo circo glaciar, que el llamado Pozo de San Miguel u Hoya del Cucharón era el resultado de la excavación de los hielos glaciares hace miles de años. La satisfacción de aquel hallazgo fue intensa, a la dimensión sensitiva que tantas emociones había desatado en mí, se unió el placer del descubrimiento.

Ahora busco su horizonte al atardecer desde mi despacho. Lo contemplo atentamente, proyecto mi memoria sobre la pantalla azul y rosa y surge el sentimiento profundo de pertenencia. El Moncayo que me reveló su misterio, me emociona, atrapa y se convierte en paisaje vivo fundido en mi pálpito.

28 enero 2010

Principios ecológicos para Zaragoza. 9. Principio de zonificación climática.

Las condiciones climáticas regionales y microclimáticas de Zaragoza deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar la ciudad del futuro al objeto de evitar situaciones de contaminación y mejorarel confort climático.
Son bien conocidas las persistentes nieblas invernales determinadas por situaciones de inversión térmica y las consiguientes dificultades para disipar los contaminantes aéreos; en verano, en cambio, el calor resulta sofocante; por otra parte, el viento dominante del NW, el celebrado cierzo, barre la contaminación pero resulta muy incómodo, especialmente en las grandes avenidas abiertas, concebidas sin tener en cuenta este decisivo factor meteorológico, que encauzan y aceleran la velocidad del viento.
Ciertas áreas críticas por su menor ventilación o peores condiciones de difusión atmosférica deben ser protegidas frente a la ubicación de potenciales estructuras contaminantes. Las industrias con emisiones de contaminantes gaseosos deben emplazarse en espacios elevados donde la difusión se vea favorecida y no en las partes más bajas sometidas con frecuencia a situaciones de inversión térmica.
Si en el diseño urbano jugamos con los gradientes térmicos entre zonas naturales frescas y húmedas (las riberas y parques) y las urbanas impermeables y secas (centro y barrios muy compactos) podremos favorecer el intercambio entre las distintas masas de aire. El aire cálido y seco del centro de la ciudad, más ligero, tiende a ascender. El aire fresco y húmedo generado en los grandes espacios abiertos, más denso, tenderá a ocupar el espacio del aire ascendente del centro de la ciudad.
Así podemos formar una célula convectiva en la que el aire seco y cálido del centro es reemplazado por el aire más húmedo y fresco del entorno. ¿Han comprobado como en los días más calurosos de julio y agosto, al final de la tarde, sopla una brisilla en la Plaza del Pilar?.
En este sentido los ríos y grandes parques se comportan como auténticos pasillos de aire nuevo y fresco que mejoran las condiciones térmicas y de calidad del aire del casco urbano. Aquí una de las razones del principio de necesidad de un sistema de grandes espacios abiertos.
Por otra parte el trazado del viario urbano y los volúmenes a edificar han de tener en cuenta la frecuencia y dirección de los vientos dominantes para evitar el incremento de la fuerza y velocidad del viento y sus efectos desagradables.


Las masas de aire fresco y húmedo de los grandes espacios verdes reemplazan el aire seco y recalentado de la ciudad contribuyendo a mejorar la calidad del aire y el confort climático.

La arquitectura tradicional de muchos de nuestros pueblos nos enseña mucho. Los pueblos de la comarca del Moncayo, por ejemplo, están emplazados al abrigo (a sotavento) del cierzo y orientados hacia el sur.
El profesor e investigador José Mª Cuadrat y su equipo de la Universidad de Zaragoza han desarrollado estudios en los que desarrollan científicamente estos aspectos.

27 enero 2010

Principios ecológicos para Zaragoza. 8.- Conservación de la huerta como patrimonio ecológico y cultural.

Las nuevas funciones de los espacios rurales se basan de alguna forma en las privilegiadas condiciones ambientales que ofrecen frente a los espacios estrictamente urbanos. La huerta debe recuperar sus funciones: proporcionar alimentos frescos y de calidad que compitan en el mercado local, mantener la capacidad de producción para la sociedad del futuro y reducir la dependencia del exterior, contribuir al reciclado de los ecosistemas urbanos degradados, ofrecer paisaje de calidad, abierto y natural en contrapartida al cerrado, artificial y tenso de la ciudad y ser soporte de numerosas actividades recreativas, deportivas y educativas demandadas por la nueva sociedad urbana.


Usos actuales de la huerta de las Fuentes. Los tonos verdes corresponden a maíz, alfalfa y cereales. Las parcelas ocre corresponden a usos hortícolas. El amarillo pálido significa yermo y el rojo usos inadecuados. Fuente: Apodaca, P (2009). Geógrafo Universidad de Zaragoza.

La huerta de la Orla Este de Zaragoza ha desaparecido completamente entre el Gállego y los barrios del Picarral  y Vadorrey. En el sector de las Fuentes la producción de hortalizas es prácticamente testimonial. El suelo potencialmente de huerta se dedica a cultivos que requieren poca mano de obra y son compatibles con la dedicación a tiempo parcial. El maíz, la alfalfa y los cereales ocupan la mayor parte de la superficie proporcionando algunos recursos complementarios a la economía familiar de unos trabajadores que tienen como actividad principal la industria o los servicios. Los yermos abandonados ocupan ya una parte significativa del terreno.
La protección de la huerta no es posible mediante medidas exclusivamente urbanísticas del PGOU. Es necesario un plan estratégico que revitalice la producción hortícola complementada con otros usos compatibles. Es imprescindible incrementar la producción de bienes y servicios, y aumentar la rentabilidad en términos económicos, sociales y ecológicos. Algunas acertadas iniciativas emprendidas por Ebropolis van en esa dirección, pero quizás se precise de un proyecto de superior alcance y envergadura en el que se involucren cooperativas agroalimentarias, Mercazaragoza, Universidad y Aula Dei, organizaciones sociales (por ejemplo, una organización vinculada a la atención de discapacitados tiene un magnífico proyecto de residencia y finca de producción de agricultura ecológica) y otros muchos agentes.
Es muy importante tener en cuenta las necesidades reales de los potenciales usuarios del espacio y su papel decisivo en la definición y puesta en marcha de las estrategias socio-culturales, económicas y ambientales.
Numerosas actividades científicas y educativas pueden desarrollarse sobre el patrimonio rural periurbano, contribuyendo a su conservación, conocimiento y valoración. En determinados lugares, el espacio rural puede ser compatible con una urbanización integrada con los demás usos, controlada bajo requerimientos estrictos en cuanto a tipología, volúmenes y alturas, y manteniendo viarios filtrantes, arbolado y jardines. En cualquier caso, el resto de funciones del espacio periurbano dependen en gran medida de la vitalidad de los espacios agrícolas inmediatos. Sería justo, por otra parte, que quienes contribuyen con estas funciones a la mejora ambiental de la ciudad, sean compensados por este servicio en la medida de sus prestaciones.


 

Vista aérea de la huerta de las Fuentes.

26 enero 2010

Principios ecológicos para Zaragoza. 6. Principio de prevención de toda interferencia evitable con el paisaje.


El Puente de las Fuentes o de la Unión es ejemplo de buena integración de una gran infraestructura en el paisaje.

GONZÁLEZ BELNÁLDEZ (1985) escribió: "De todos los valores que justifican la preservación de los entornos naturales, los de carácter estético, emocional, `visual´, etc... son los menos conocidos y los que requieren una atención más urgente, especialmente en España, donde el patrimonio natural paisajístico es unánimente celebrado". 
Las nuevas intervenciones urbanísticas deben acomodarse a los principios elementales que contribuyen a la valoración estética del paisaje, aunque sólo sea porque la degradación del paisaje representa una desvalorización en términos económicos.
En los proyectos urbanísticos deberían contemplarse valores como la amplitud panorámica, luminosidad, perspectiva, armonía cromática, etc... Un ejemplo de mala integración es el edificio que oculta la contemplación del Pilar desde la avenida de los Pirineos en el entorno del Parque del Tío Jorge. Un ejemplo positivo, en cambio, es el puente de las Fuentes de nuestra ciudad; a pesar de sus importantes dimensiones, se funde con el paisaje dominado por las líneas horizontales hasta el punto de perder los rasgos de su monumentalidad en favor de su integración en el paisaje.

El Huerva y la Gran Vía. Condiciones de proyecto.

Hemos destapado la Gran Vía y hemos descubierto el Huerva. Pocos ríos tan abandonados y maltratados como éste. Es bueno que el Huerva sea protagonista de la noticia y objeto de debate, no tanto por lo que se haga o pueda hacerse en el tramo de Gran Vía, sino para mirarlo en todo su recorrido urbano.

Me gustaría que el Huerva permaneciera al descubierto pero el tema requiere algo más que una corazonada, buenos deseos y un poco de imaginación. Del río solo queda un canal encarcelado entre muros de hormigón impresentables. Sus aguas discurren en el fondo de un profundo foso sin luz y sin vida. En las condiciones actuales hay un margen muy estrecho para la recuperación del río. El río es un canal profundo y encarcelado entre altos muros. No es posible el crecimiento de vegetación en el cauce, la corriente de cualquier crecida arrasará cualquier planta que allí se instale. Sólo el Photoshop es capaz de mantener el verde en el cauce.

Si que es posible construir jardines verticales con plantas adaptadas a la baja luminosidad en las partes superiores de los muros. Una intervención paisajística es posible pero requiere algo más que unas intervenciones simples y baratas de ejecución y mantenimiento. El Huerva en este tramo nunca podrá ser ya un río sino un canal más o menos embellecido.

En definitiva, dejar al descubierto el Huerva en Gran Vía es posible pero no sencillo. Se requiere una serie de condiciones previas:

-acuerdo político unánime.

-paralización de las obras e indemnización a la empresa que ejecuta la obra.

-nuevo proyecto y los consiguientes procedimientos administrativos.

-dotación presupuestaria.

-asumir las molestias de las obras por un plazo mínimo de dos años.

-apoyo ciudadano entusiasta.

Sin estas condiciones no puede modificarse el proyecto en ejecución.

En el caso de darse todas estas condiciones, todavía queda por ver el resultado final del proyecto. Hasta el momento no se ha pasado de las ideas y de las imágenes virtuales. Dado que el margen de intervención es muy estrecho y tiene numerosas servidumbres, hay que asumir riesgos importantes sobre el resultado. Y hay que tener en cuenta también lo que se pierde, uno de los bulevares más bonitos de la ciudad.

Aprovechemos la notoriedad efímera de la Huerva para que no se quede en reina por un día. Pensemos en un recorrido diverso que una la Huerva recuperada en los tramos todavía abiertos y los bulevares que lo rememoren.